Escrito por: Luis Alex Corona | el 12 de marzo de 2012, a las 5:13 p. m. | Comentarios: 0
Que onda! Al leer sobre el hundimiento del submarino nuclear ruso
Kursk,
donde a pesar de encontrarse en el lecho marino a gran profundidad, se
pudieron eschuchar los golpes de los supervivientes en el casco del
submarino para indicar al que los pudiese estar escuchando, que estaban
vivos para que los rescatasen. Fallecieron al sexto día después de la
explosión.
El
hecho, en contra de lo que muchas personas creen, es que en el aire es
uno de los medios donde peor se transmite el sonido. Éste, al ser una
onda de presión, se propaga mejor cuanto más cerca estén unas moléculas
de otras.
Explicado
de una forma poco científica y sencilla, una onda de sonido provoca
que una molécula se desplace y golpee a la siguiente y así
sucesivamente transmitiéndose a lo largo de un medio, del mismo modo que
una piedra forma ondas en la superficie de un estanque cuando cae en
él.
- Cuanto más separadas estén unas moléculas de
otras, más energía va a ser necesaria para que una molécula golpee a la
siguiente, es decir, menos fuerza va a tener la onda de sonido y menos
lejos llegará.
- Cuanto más alejadas estén unas moléculas de otras, más
tiempo va a tardar en alcanzar una molécula a la siguiente, siendo por
tanto la velocidad del sonido más lenta en los medios menos densos.
Aquí tenemos un ejemplo de la velocidad del sonido sobre distintos materiales:
- En
el aire, a 0 °C, el sonido viaja a una velocidad de 331 m/s y si sube
en 1 °C la temperatura, la velocidad del sonido aumenta en 0,6 m/s.
- En el agua (a 25 °C) es de 1.493 m/s.
- En la madera es de 3.900 m/s.
- En el acero es de 5.100 m/s.
Si quieres comprobar estos datos, basta con que pongas un reloj
resistente al agua en una piscina y actives la alarma o que pongas la
oreja sobre una mesa y le des un par de golpes, algo parecido a lo que
hacían los indios cuando ponían la oreja sobre la vía del tren en el
lejano oeste.